sábado, 25 de junio de 2011

Aparente invitación al suicidio

Te miraba desde el pupitre de atrás algo mareado por el olor de tu cabello, relajado por el vaivén de las olas provocadas por voces del salón. Blanco impecable y puertas grises. Se cortó por un instante el hilo de tu alma que me mantenía hipnotizado y yo desaparecí. Como pasa tantas veces, me volví omnipresente. Demasiados detalles para ser escritos en una sola vida.

Desde afuera vi venir 2 personas, un hombre con una escopeta y una niña con un bolso marrón. Gritos, disparos al techo. Todos empezaron a correr y yo sin poder hacer mucho te susurré… ven por aquí. Y me seguiste.

Atravesamos una pared de monte y barro, ya tus olores no eran los mismos, robamos un jeep y rodamos algunos minutos. Entramos a un laberinto de piedras cubiertas de verde por la humedad, corrimos entre casas coloniales y pasadizos abandonados. Por más maniobras que hicimos no pudimos escapar. La persecución, lugares inesperados, saltos en el tiempo y finalmente acabamos parados frente a una cascada y los lobos a nuestras espaldas. Algunas piedras abajo nos miraban curiosas de cuál sería nuestro destino.

Siento como de alguna forma la escopeta me empuja hacia abajo, un disparo y me convierto en lluvia de sangre, perdí el sentido al tocar la superficie y el agua hizo el resto del trabajo. Todos brincamos. Tuviste suerte y te escondiste en una choza, exhausta, llorabas por no saber que pasaba. Cuántos murieron, posiblemente vendrían por ti también.

El hombre se quebró en las piedras pero la niña estaba en la puerta. Sacó una flecha de su bolso y llorando te dijo: 


“Estás malinterpretando tu destino; Si ésta flecha no besa tu sangre el río de orquídeas nunca podrá salvarnos”


PD: Significado? Ni idea, probablemente mi subconsciente quiso decir que sangrar será inevitable o sólo jugaba con la fe de quien elija creer en un desconocido.

Krlos Reyna