miércoles, 10 de febrero de 2010

El fin, el vino

Un pequeño duende, un gnomo, un enano, ¿una figurita de plástico animada que salió de una caja de cereal? No lo se, solo estoy seguro de que era máximo de unos 20 centímetros de alto y estaba corriendo en un mundo extraño. Algo le persigue… yo permanezco omnipresente.

 

Corre… y mira hacia atrás, como las sombras del que le asecha casi le alcanzan, llega a una montaña de brillantes manzanas, y salta entre ellas, atraviesa un arbusto justo en la cima de la pequeña montaña manzanas, y desciende deslizándose por ese mar rojizo y sigue corriendo. Así a través de peras, naranjas y cerezas, la misma historia, corriendo, mira hacia atrás como si casi le alcanzara quien le caza, pasa entre todas estas montañas de frutas de una forma tan veloz que casi ni se percató sino a partir de la tercera que todas tenían una desgracia cubierta de olores y fantasía. En todas las siguientes pudo detallar que se veían esqueletos, en cada montaña de diferente forma, casi cubiertos totalmente por las frutas.

 

Y no se detiene, sigue corriendo, hasta parece que se repitieran las montañas y fuera un mini planeta. Y se escucha una voz, un narrador que contaría la parte de la historia que yo no conocía:

 

 

“Era la tierra, y cada especie fue diseñada para que viviera en una montaña con una fruta, cada uno con su fruta respectiva. Todo este sistema cambió irremediablemente por un desequilibrio y todas las especies se empezaron a extinguir comiéndose entre ellos. Animales, humanos y seres fantásticos. Todos destruyéndose. Las plantas dejaron de producir frutos por mucho tiempo, mientras todo se iba acabando. Después volvieron a dar frutos en cada montaña, esta vez, ya se habían acostumbrado tanto a la carne que no eran capaces de comer frutas y morían solitarios en su montaña si no conseguían alguien a quien comerse, o alguien que se los comiera. A los seres humanos les habían tocado Uvas… sólo comer uvas, pero no se conformaron con ellas sino que inventaron el vino, y con esto el exceso. El alcoholismo, les hizo cometer locuras y desorden, se atrevieron a salir de sus montañas a invadir otras y probar, comer lo que se les atravesara impulsados por la ebriedad.”

 

¿Que sentido podría tener? Llegó el apocalipsis a mis sueños por culpa de humanos y Vino. Ahora

una tierra de colores, llena de vida frutal, y una oscuridad paralela rellena de fantasmas carnívoros de una era pasada, sentenciados. El fin de todo lo que se movía, la paz para todas las plantas. ¿Que sentido podría tener?… Tal vez todos debamos echar raíces para dejar de hacernos daño.

1 comentarios:

Los triciclos lunáticos del jardín frutal dijo...

yo supuse que allá estaban las nubes rojas asomando sus ojos a la tierra, hasta que de repente, detrás del cielo (dentro de un puñado ácido entre los rudos vientos) amanecía algo así como la canción apocalíptica cubresueños.

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